Bienvenidos al Blog

Este Blog es para compartir, aprender, opinar, y que todos crezcamos cada día un poco más. Mi nombre es Raquel, soy Maestra de Reiki, practicante de EFT y del método Yuen, entre otras cosas, y mi idea de la vida es que como mejor se crece y se evoluciona es compartiendo. Así que pondré aquí las pequeñas grandes cosas que puedan aportar algo, y que de alguna manera enriquezcan. Espero que os guste. Un cálido saludo y gracias por visitarla.

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martes, 17 de diciembre de 2013

Descubriendo mi mundo

                            



Una vida, un cariño, un sentir con el corazón, 
me siento en la vida como niña 
tratando de descubrir su dulzor, 
Una vida de alegrías, mezclada con dolor, 
pero tengo la osadía de expresarla con valor. 
El corazón de mi pecho habla de todo lo que sucedió, 
mis emociones se tiñen de dulce y amargo sabor 
por la vida que tuve, por lo que fui, por lo que ocurrió, 
porque veces por miedos el barco pronto atracó. 
Quiero disfrutar mi vida, llenarla de humanidad, 
distinguir con valentía donde está la verdad, 
aceptar los peros y los no puedo más, 
volando con alas de un azul ultramar,
pues infinita es la historia que hay detrás, 
así como profundo e inagotable es el mar. 
No por más dolorosa la vida es peor, 
pues con ella crecemos a través del corazón, 
pasamos del ego al alma, 
de educar con mente a educar con y por amor, 
de vivir del orgullo a vivir por pasión, 
de vivir para ser perfecto a vivir para ser feliz, 
de criticarme a aceptar lo que hay en mi, 
de querer perfección en todos a aceptar con el corazón. 
La vida es un mundo lleno de pasión, 
con infinitas posibilidades que creo día a día yo
arriesgándome a lo desconocido aún sintiendo temor, 
arriesgándome a la crítica por descubrirme mejor, 
arriesgándome al desprecio por permitirme ser yo, 
pero por mucho que duela siempre orgullosa estoy 
de permitirme vivir según el mejor valor, 
aprecio y afecto que hay en mi interior. 
Viviendo con conciencia, viviendo con autenticidad, 
así caigan tormentas, ingratitud o maldad. 
Me permito ser yo misma desde el principio hasta el final


Raquel Llusiá (Todos los Derechos Reservados)



miércoles, 16 de enero de 2013

Pequeña Reflexión

En el desarrollo de la vida nos vemos muchas veces enfrentados a dimes y diretes, a cosas sin sentido, a cosas que se nos escapan a nuestro control consciente, y que tarde o temprano nos acaban por minar si no sabemos hacer frente a ello. La forma más fácil y sencilla de llegar a este control es siendo conscientes de nuestra propia energía y potencial, usando nuestros recursos internos de una forma nítida  sentida, sensible, con buena intención, con cabeza y corazón, con nuestras manos, con nuestro ser y sabiendo como actuar. No hace falta mucho dinero, ni energía, solo voluntad. Para crecer y avanzar lo único y verdaderamente necesario es tener la voluntad de avanzar en la vida, de crecer y expandir nuestras fronteras internas como seres humanos libres y auténticos libres de trabas. Eso es lo que nos ofrece la vida, ser dueños de nuestros destinos, de nuestra salud, de nuestro bienestar, en definitiva de nuestra calidad de vida. Tenemos el poder en nuestras manos de cambiar nuestro mundo. Usemoslo para hacer el bien, para asegurarnos la vida y el porvenir dichoso que deseamos. Dejemos a un lado la majadería y luchemos juntos por nuestra vida, por la vida, por nuestros ideales y por el bien común y solo así saldremos para adelante, unidos como hermanos con la fuerza del corazón.


Ave Fénix Arcoíris

jueves, 3 de noviembre de 2011

Disfrazandonos de realidades

“En clave de humor” me dijo una vez un señor,
así que le conteste: “vale pues, y como quiere que me ría? Con inteligencia o con osadía? Con serenidad complacida?”
_ “No” dijo el señor, “con humor por favor y libre de estupor que la espontaneidad es como la marejada que primero lo remueve todo y después llega la calma”
_ Ok, está bien pues, pues le voy a mostrar una cosa la mar de curiosa. Adivina usted que es?
_ No dígamelo usted
Y a Charlie Chaplin nos pusimos a ver
_ Entonces dice “pero y no era usted el que debía hacer?”
_ Si lo he hecho lo voy a complacer, a mostrarle a uno que lo sabe hacer del diez ;)
Y después de ello vino la broma, la risa y hasta la sorna. Me disfrace de arlequín para hacerle sonreír. Me disfrace de payaso para formar parte del espectáculo. Me disfrace de sirvienta para ayudarle en sus quehaceres. Me disfrace de trapecista para llegar hasta el fin con asombroso equilibrio sin importar la dificultad. Me disfrace de oso para hacerme querer. Me disfrace de mariposa para transformar mi realidad. Me disfrace de Ángel para en el cielo hacerlo estar. Y me disfrace de diablo para hacer a todo el mundo callar. Mi realidad es mía no es de nadie más, ese derecho jamás nadie me lo va a usurpar. Puedo disfrazarme y ser payaso, arlequín, oso, y mucho más pero siempre sin perder mi verdad.


Raquel Llusiá (Todos los Derechos Reservados) 


domingo, 14 de agosto de 2011

Pegaso y la responsabilidad


En la vida y en el amor veces todo son disculpas,  donde está el asumir la responsabilidad?, tantas cosas que enseñan en la escuela y no han sido capaces de enseñar esto?

 Recuerdo una vez que vi un caballo cabalgar, era Pegaso, se batía con sus alas por el ancho cielo azul desbordando vitalidad, y esquivando gracias a sus alas todos los obstáculos, sin tener en cuenta que abajo quedaba alguien cuando el huía que se sentía culpable por su  falta de asunción sobre sus actos, él se alejaba y abajo dejaba a su pegasita, preguntándose que había hecho mal, pero no podía volar con él pues estaba demasiado liada en atender a sus lindos pegasitos y aun no estaban preparados para volar. Pegasita, que se llamaba Libertad, curiosa paradoja, se le estaban debilitando las alas por no usarlas, pero ella sabía bien que su nombre tenía que ver con su esencia que nada es por casualidad,  así que al ver que sus alas se estaban debilitando intento usarlas cuando sus hijos dormían, y poco a poco empezó a fortalecerlas, hasta que cada vez alzaba más alto el vuelo y con más seguridad, durante más tiempo y con mayor sutileza. En la sutileza de su vuelo estaba su fuerza. Iba con el viento, se contagiaba de él, veces en contra contracorriente, veces a favor, pero siempre teniendo en cuenta su poder para surcarlos más allá de lo que lo había hecho nunca por sus miedos, aquellos que Pegaso le ponía cada día que la culpaba de no dar de comer bien a sus hijos, de no atenerlo bien a él, de que sus hijos no la querían por cómo era, en cambio todo esto se iba a pique con los hechos, pero estaba ciega porque solo veía por sus ojos. Sus hijos la amaban, estaban encantados con su dulce mama. Pero el papa proyectaba una y otra vez sus propias carencias sobre ella y no asumía la responsabilidad de sus actos y de su vida, llegando a crear distancias, y cada vez que llegaba su  querida Libertad estaba más alejada y él no sabía porque, no se lo imaginaba, tal era su inconsciencia en su actuar, pero ella que cada vez iba cogiendo más fuerza en sus alas hasta que un buen día decidió alzar el vuelo, cuando sus pegasitos ya estaban preparados para volar.  Ese día al llegar a su casa Pegaso se sintió solo, pero aún así  no asumió su responsabilidad,  y con el tiempo más adelante se volvió a enamorar pero con igual resultado, su nuevo amor se volvió a cansar de su forma de proceder y lo dejo, y seguía sin asumir su responsabilidad, se sentía víctima y no hacía nada, solo seguir y seguir en su actuar de siempre, sin caer en la cuenta de que sus actitudes lo alejaban del amor. Un buen día un amigo caballo, que a pesar de no volar pues carece de alas es muy sabio, por la sabiduría de la nobleza y la sencillez y seguridad con que se movía por la vida, el a pesar de no tener alas volaba en su interior cada día percibiendo su vida como un continuo sueño de libertad, una libertad que para él era real, tan real que un día al levantarse se vio con alas. Pero antes de eso, le aconsejo con amor a su amigo: “ Pegaso, dirías tu que una gota de agua es responsable de convertirse en granizo?” – no le respondió. Y siguió el caballo:” pero en cambio es ella la que elije caer en determinado terreno, se deja mecer por el viento,  sin hacer fuerza contra el sin sentirse capaz  de cambiar su dirección”, "si" respondió Pegaso, "ese eres tú” continuo su amigo, “en cambio vez el rayo del sol? el brilla y ni el viento ni la tormenta, ni las nubes pueden mermar su luz, ni influir en ella, pues siempre está por mucho que hagan y la intenten ocultar”, “Si” respondió Pegaso, “esa ha sido Libertad” puntualizo su amigo el caballo. “Dime ahora pues, que actitud crees tú que es las que mayores ventajas trae?" Pegaso se quedó pensando pero no acertaba a responder, no sabía a donde quería llegar su amigo y no quería verse comprometido en la respuesta. Por lo que el otro siguió “se tú mismo, brilla en la senda que hayas de recorrer, sintiéndote libre de ser tú mismo, solo la luz te dará la fortaleza suficiente para ello, la luz que hay en ti, la luz todo lo traspasa y todo lo puede, nada la vence, la podrán ocultar pero nunca apagar, en cambio la actitud insegura que ante los otros se quiebra y endurece solo te puede llevar a una senda, la caída, el peso de la dureza te hará caer, pero como el granizo vuelve a ser agua tu siempre tendrás una oportunidad de volver a ser tú, de volver a fluir, y eso es algo que está escrito que tiene que ocurrir, solo eres tu quien decide cuanto tiempo tardaras y cuanta luz vas a dejar entrar, a más luz  permitas entrar más pronto vencerás la dureza, la rudeza de tu corazón que las circunstancias te hayan podido crear, entonces: cuanta luz estas dispuesto a dejar entrar?”. Después de esto Pegaso que había estado atento escuchando se fue, por toda palabra se dio la vuelta y partió. Pero  en su cabeza rumiaba una y otra vez la idea “a pesar de las circunstancias siempre podrás volver a fluir” -porque siempre  me viene esto si yo no he hecho nada?- Se decía a sí mismo. Hasta que en la noche tuvo un sueño que se lo aclaro todo. Se veía a el mismo como un rayo de luz, pero llovía mucho sobre él, era como si el de repente se convirtiese en granizo, y se veía como caía en montones de  partes, y de repente se despertó con cierta angustia en el corazón y dijo “deje que me influyeran, deje que me influyeran” y se puso el firme propósito de ser como el sol. A partir de ese momento su vida  dio una vuelta de noria y se paró arriba, donde podía ver todo con suma claridad, y ahora hasta con más amor, pues era capaz de ver con nitidez que no todos los seres siempre alcanzan a ver su verdadero ser por mucho que este siempre esté ahí, había alcanzado una nueva comprensión, la comprensión que le permitió perdonarse a sí mismo y empezar una nueva vida. Y esta vez voló, voló con una gran sonrisa hasta alcanzar el arco iris.


Raquel Llusiá (Todos los derechos reservados)